La realidad de nuestras vidas

Querida mía/o,

Nuestra relación comenzó casi sin saberlo ni buscarlo de un día para otro. Recuerdo cuando sonó el timbre de casa y eras tú y tus valijas. Nada me sorprendió y me gustó tanto como ese gesto en nuestra relación. No llevábamos más de tres semanas de conocernos y ya compartíamos nuestro techo. Todo era diferente en la realidad de nuestras vidas.

Durante los primeros meses todo fue pasión, y de la mejor, ya que por mi parte jamás había sentido nada igual. Era como vivir en un sueño del que uno no quiere despertar. Mi amor fue creciendo día a día, gesto a gesto, por cada uno de los dos. Recuerdo como te miraba cada mañana al despertar, mientras tú, te quedabas unos minutos más en la cama, a la que volvía mientras te bañabas, solo para acostarme de tu lado y sentir el aroma en tu almohada.

El tiempo quizás puso las cosas en su lugar y nuestro impulso inicial se desvaneció y fue, tal como hablamos en muchas oportunidades, un dejo de los dos que no supimos, quizás como poner cada cosa en su lugar y priorizar el lugar del otro. Hoy la realidad de nuestras vidas es diferente, y si bien cada vez que suena el timbre en mis adentros, pienso que eres tú, sé con mi otra mitad del cerebro, la racional, que eso no va a suceder.

Mucho me he arrepentido de dejarte ir, sé que te encuentras iniciando una nueva relación con otra persona, que espero que prospere y logres encontrar lo que yo no fui capaz de darte. Quiero decirte que te he querido y mucho, quizás como nunca lo he hecho con nadie, y la realidad de las cosas, es que me cuesta y mucho volver a conocer a otra persona, porque siempre la comparo contigo y pierdo todo el interés, y así cierro la ventana de un nuevo posible amor por otra persona, si no eres tú.

Te sigue queriendo, tu (ex) amor

Una Respuesta

  1. camacho

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