Nunca te duermas sin un sueño

Nunca te duermas sin un sueño era lo que me decía mi abuela cuando era pequeño, todas las noches de mis vacaciones de verano me quedaba a dormir en su casa. La verdad, que poco entendía en ese momento que me quería decir con todo eso.

Recuerdo que me gustaba escuchar esa frase justo antes de dormirme. Yo lo que hacía era pensar en todo lo que más me había gustado de ese día, ya que dicen que cuando uno es un niño no vive ni de recuerdos ni del futuro, sino que disfruta como nadie el presente, algo que de mayor muchas veces olvido de hacer preocupado por cosas que tiempo después te das cuenta que no eran tan importantes como creías.

Seguramente te preguntarás el porqué de esta carta, y qué relación tiene lo que me decía mi abuela, con nosotros dos. El motivo es que esas palabras fueron las que se me vinieron a la cabeza la primera noche que nos conocimos.

Mucho me costó poder dormir ese día porque sentía una extraña sensación que me gustaba y me generaba un poco de miedo a la vez, como si había conseguido lo que más quería en la vida, algo que pude comprobar tiempo después.

Ese día también creí que además de que nunca te duermas sin un sueño, tampoco hay que despertarse sin un motivo porque ningún día es igual a otro anterior. Confieso que fue esto lo que me dio fuerza y seguridad en hacer lo imposible para lograr tu amor

Uno de mis sueños es que algún día pueda repetir la frase de mi abuela con nuestros futuros hijos para que nunca se duerman sin un sueño, ni se despierten sin un objetivo a conseguir, porque todo depende de uno mismo y el que lo intenta una y mil veces, lo consigue.

Tu amor

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